Una carta fechada en 1833, vinculada directamente con la ocupación británica de las Islas Malvinas, volvió a poner en primer plano uno de los episodios centrales de la  historia del Atlántico Sur.

El documento, conservado entre los fondos  históricos relacionados con la cuestión Malvinas, aporta información sobre lo ocurrido durante aquellos días en los que las fuerzas británicas desembarcaron en Puerto Soledad, desplazaron a las autoridades argentinas y comenzaron a instalar nuevamente su presencia en el archipiélago.

El valor del hallazgo reside especialmente en que se trata de un testimonio producido en el contexto inmediato de los acontecimientos y permite observar cómo fueron relatados los hechos desde una perspectiva contemporánea al episodio.

La ocupación del 3 de enero de 1833 constituye, desde entonces, uno de los principales antecedentes sobre los que la Argentina sostiene su reclamo de soberanía sobre las islas. La Cancillería argentina sostiene que la acción británica se produjo en tiempos de paz, desplazó a las autoridades argentinas y fue seguida por protestas diplomáticas que se mantuvieron a lo largo de las décadas.

En 1829, Luis Vernet fue designado comandante político y militar de las Malvinas y comenzó a consolidarse una población estable bajo autoridad argentina. La administración incluía regulaciones sobre actividades económicas y sobre el aprovechamiento de los recursos marítimos.

Historia

Tres años después, en 1832, el Gobierno argentino envió al coronel de Marina José María Pinedo junto con Francisco Mestivier, designado comandante de las islas, para reorganizar la autoridad argentina en el archipiélago.

La situación era particularmente compleja por los conflictos generados por la actividad de embarcaciones extranjeras y por el episodio protagonizado en 1831 por la corbeta estadounidense USS Lexington, que destruyó instalaciones argentinas en Puerto Soledad.